miércoles, diciembre 07, 2016

CUADERNOS DE CIENCIA FICCIÓN.ENRIQUE BENDITO Y EL VIAJE A JUPITER






EL AUTOR
Las aventuras espaciales, los viajes a otros mundos, siempre fueron, y los siguen siendo, un tema muy querido para los autores de ciencia ficción. Qué mejor escenario para desarrollar historias que las vicisitudes de los viajeros durante su estancia en el espacio rumbo a otros planetas o sistemas planetarios. Es el viaje en sí es lo más interesante en ocasiones, si bien también puede llegar a serlo el destino, con sus paisajes exóticos y diferentes. 

En España, desde los primeros balbuceos literarios del género, los autores utilizan los viajes espaciales como temática recurrente. La Luna, muy habitualmente, o los planetas del sistema solar son los puntos de destino de los viajeros. El viaje interestelar aún debería de esperar muchos años para ser motivo de historias.

En este artículo veremos uno de estos viajes espaciales, concretamente a Júpiter. Encuentro con Medusa, Arthur C. Clarke, es uno de los mejores relatos de exploración del planeta que he tenido la oportunidad de leer, sin embargo un español del siglo XIX llegó primero a imaginar esta aventura. Se llamó Enrique Bendito y esta es su historia. 

De su biografía existen pocos datos y los rescato de la web de Augusto Uribe, siempre fiable investigador. Enrique Bendito y Trujillo nació en 1859 En la ciudad de Alicante en 1859. A partir de 1876 realiza estudios militares en ingresó en la Academia de Artillería y obtiene su despacho de oficial. Durante 52 años permaneció en el ejército español, alcanzando el grado de General de División. Como militar participó en las guerras de África y Cuba. Únicamente escribió dos libros de ficción, el que les expongo en este artículo y un suerte de continuación de una novela verniana titulada El hijo del Capitán Nemo .

EL VIAJE A JUPITER

La historia comienza con el viaje a China, tras el fallecimiento de sus padres, de Henry y Jeorges Hampill y Yorksire , dos jóvenes aristócratas ingleses. En Shanghái conocen al filósofo chino Li-Tai que les informa de su plan para viajar a Júpiter y les ruega que lo acompañen en tan inusitado viaje. Durante el viaje los hermanos y el filósofo tienen largas conversaciones sobre astronomía, física y filosofía. Al entrar en la atmósfera de Júpiter, Jeorges entra en pánico y desestabiliza la nave espacial impidiendo el aterrizaje de ésta. Al perder su provisión de mercurio, combustible usado en el vuelo, no pueden abandonar el aparato y deben volver a la Tierra sin haber tomado contacto directo con los jovianos. En el camino de vuelta a la Tierra el filósofo desaparece de una manera prodigiosa y los dos hermanos terminan en su habitación de hotel. 
La novela corta, apenas 35 páginas, se compone de cuatro capítulos en los que los dos últimos se corresponden con el viaje sideral. En la portada se reseña que Bendito pertenece a la sociedad astronómica de Francia, hecho que queda patente en el texto dado que el autor desgrana sus conocimientos de astronomía a lo largo de toda la obra. Estos conocimientos son utilizados para explicar al lector las trayectorias para llegar a los planetas o las explicaciones físicas acerca de la manera de escapar de la gravedad. Se permite por ejemplo explicar en notas a pie de página los tamaños de las lunas del planeta, o mejor dicho de las cinco lunas que se conocían en la época de escritura del libro. 
La nave con la que viajan a Júpiter es denominada por el sabio “el tren” – hay que decir que este no es el primer viaje que realiza sino que ya ha visitado otros planetas del sistema solar- y usa un sistema de propulsión similar al de la cavorita de Wells1. Un metal que rechaza la gravedad y que puede ser usado para repeler o atraer en función que se utilice una especie de paraguas que protege o no el metal. La nave es una esfera y es capaz de crear su propia atmósfera mediante la combinación de “oxígeno e hidrógeno sólidos”, así se atemperan los rigores de del espacio y sus temperaturas extremas. Otro de los descubrimientos del sabio oriental consiste en mantener una gravedad artificial dentro de la esfera de manera que los viajeros puedan llega a Júpiter sin ser aplastados por la gravedad del planeta. 

Como puede verse el relato es claramente de ciencia ficción en la medida de las posibilidades de la época. Anticipa algunos extraños inventos, el mineral del que está compuesta la nave y le da a esta forma esférica, muy alejada de las posteriores naves cohete, tan habituales en la primera mitad del siglo XX. También es de destacar el contacto con los jovianos que son descritos como una especie de sombras o “fantasmas” con corporeidad limitada y con una gran rapidez de movimientos.
 
1 La novela se editó en 1899 por la imprenta de Jorge Montero en Valladolid, es decir 2 años antes que Wells publicara Los primeros hombres en la luna. Esta

lunes, noviembre 07, 2016

CUADERNOS DE CIENCIA FICCIÓN. AZORIN EL FIN DE UN MUNDO


INTRODUCCIÓN.
 
Recientemente, Fernando Ángel Moreno y Julián Díez, coordinaron una antología de ciencia ficción española -Historia y antología de la ciencia ficción española, Cátedra 2014- en la que se incluían textos de autores españoles que en algún momento utilizaron la ciencia ficción como vehículos o herramientas para desarrollar sus propuestas literarias. Entre éstos estaban Nilo María Fabra y uno de los componentes de la denominada Generación del 98.Ya he comentado en estas mismas columnas  a algunos de los autores del 98 que incursionaron en el género, como Unamuno, y ahora le toca el turno a Azorín con algunas de sus obras claramente definidas dentro de la ciencia ficción.

EL AUTOR

José Martínez Ruiz nació en Monóvar, provincia de Alicante, en 1873 y falleció en Madrid en 1967. Es hijo de un abogado, y político de tendencia conservadora, y una terrateniente alicantina, siendo el mayor de una amplia familia de nueve hermanos.

Desde muy pequeño demuestra una afición intensa por la lectura. Estudia en un internado de los Padres Escolapios en Yecla durante ocho años. Este internado no le reporta muy buenas experiencias como reflejará en su libro Memorias inmemoriales. Posteriormente estudia Derecho en la Universidad de Valencia, en la que asiste muy asiduamente a tertulias literarias y políticas. Sus intereses se decantan por las ideas krausistas y anarquistas. Comienza publicando artículos periodísticos en diversos diarios nacionales como El País El Progreso, El Globo, EI Imparcial, España o el ABC. Comienza a utilizar el seudónimo de Azorín en 1904 a partir de su libro Antonio Azorín, utilizando el nombre del protagonista de su novela. Participó en el llamado Grupo de los Tres junto a Ramiro de Maeztu y a Pio Baroja que publicaron un manifiesto de protesta por el desastre del 98.

En 1907 es elegido diputado por el Partido Conservador, abandonando sus “veleidades” revolucionarias de juventud. Fue diputado en cinco legislaturas y fue nombrado Subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública.

EL FIN DE UN MUNDO

Azorín escribe un gran relato de ciencia ficción titulado El fin de un mundo, o la meditación del último hombre sobre la Tierra. Es publicado por el periódico El País el 7 de febrero de 1897. Se trata de un corto relato en el que un hombre, el último hombre sobre La Tierra, reflexiona acerca de lo que ha sido y será a partir de ahora.

Azorín adopta una postura prácticamente solipsista en ese dialogo interior del personaje protagonista. Se encuentra sólo, desengañado y al borde de la muerte. En su mente repasa todos los logros de la humanidad y ahí es donde Azorín se permite desplegar toda su imaginación para narrar lo que la humanidad fue desde nuestro presente hasta ese lejanísimo futuro que parece tan lejano como el descrito por Wells en La Máquina del tiempo. Las coincidencias son notables al concurrir ese último hombre con el viajero de Wells en un mundo tan alejado del presente que resulta prácticamente irreconocible.

Para llegar a ese futuro los seres humanos progresaron en el terreno tecnológico hasta unos niveles increíbles. Se consiguió, con el trascurso del tiempo, dominar totalmente la naturaleza. La humanidad de este relato roza casi la divinidad. La sociedad evolucionó tan magníficamente que se abandonó totalmente el odio, las rencillas, las peleas, la ambición, la crueldad. Los hombres vivían para el arte, para la contemplación, para la belleza. La vida era simple: sin derechos porque no había deberes, no había belleza porque no había fealdad y no había éxtasis porque tampoco había dolor. Pese a que Azorín pinta un paraíso, una utopía futura, ese mismo haber alcanzado la plenitud conlleva la cruel penitencia del hastío, del aburrimiento y de la falta de estímulos para seguir viviendo. Los dioses humanos se cansas y deciden comenzar a desaparecer. ¿Para qué vivir si todo lo saben, todo lo controlan y dominan?

Azorín crea un universo similar al paraíso original cristiano; Adan y Eva lo poseen todo y esa plenitud, ese aburrimiento, es lo que les hace “pecar” para ver que se oculta en el árbol de la ciencia. En el caso de esta humanidad su pecado es el mismo aburrimiento que les hace desear no existir más, y como pueden hacerlo lo cumplen.

Ese último hombre del relato piensa en que cuando el desaparezca, desaparecerá por completo en universo ya que nadie podrá pensarlo. Es una filosofía solipsista, como ya dije, que lleva al autor a pensar que fuera de él no existe nada. Y realmente esa así, al menos para el no creyente en paraísos y en vidas futuras. La muerte no sólo conlleva al desaparición de la persona sino el universo entero que era visualizado y percibido por ella. Para el difunto ya nada es, aunque para los demás lo siga siendo.

Un extraordinario relato de ciencia ficción reflexiva, filosófica y sociológica a la vez, que debió de suponer un gran shock para los lectores de la época.